La inactividad física o sedentarismo, se ha convertido en un tema fundamental de la salud pública debido al aumento de la mortalidad prematura y las enfermedades crónicas que se le atribuyen. Padeciemientos como la las enfermedades cardiovasculares, la diabetes tipo 2, la depresión, los accidentes cerebrovasculares, la demencia, e inclusive algunas formas de cáncer, son algunas de las afecciones que se le imputan.

Sin embargo y a pesar de los múltiples  beneficios ampliamente conocidos de la actividad física regular, las estimaciones globales más recientes de 2016 que presentan datos de 146 países, que representan alrededor del 93% de la población mundial, muestran que casi una cuarta parte (23%) de la población adulta está físicamente inactiva. 

En comparación con los adultos, los adolescentes y las poblaciones mayores exhiben niveles aún más altos de inactividad física, alrededor del 80% y 53%, respectivamente. 

Este problema tiene un fuerte impacto no solo en la salud pública. Solo en 2013, se estima que la inactividad física costó a los sistemas de salud a nivel mundial alrededor de $ 54 mil millones y contribuyó a casi $ 14 mil millones en pérdidas de productividad. Desafortunadamente, y a pesar de un llamado a la acción internacional que enfatiza la necesidad de políticas que combatan la inactividad física, la respuesta global ha sido en general deficiente.

Además de un aumento en la inactividad física, el comportamiento sedentario también ha aumentado y se ha relacionado con resultados negativos en las evaluaciones de nuestras condiciones de salud y que ya mencionamos anteriormente (obesidad, diabetes tipo 2, riesgos cardiovasculares y mortalidad prematura). 

El comportamiento sedentario difiere de la inactividad física y se caracteriza por actividades de muy baja intensidad y bajo esfuerzo, como sentarse. Una revisión reciente encontró que de 6 a 8 horas de estar sentado por día aumentaba el riesgo de mortalidad por todas las causas y enfermedades cardiovasculares, y que de 3 a 4 horas viendo televisión era particularmente riesgoso. 

Si bien la inactividad y el sedentarismo son comportamientos y factores de riesgo distintos, los investigadores señalan que aquellos que presentan niveles bajos de actividad física tienen más probabilidades de presentar niveles más altos de actividad sedentaria que sus contrapartes más activas. 

En consecuencia, hemos llegado a comprender que nuestro entorno, lo sociocultural y nuestras comunidades, juegan un papel muy importante en la vida activa y la actividad física. Con el tiempo, nuestros hogares, escuelas, lugares de trabajo, comunidades, trabajos y sistemas de transporte han sido diseñados físicamente para demandar menos movimiento y requerir más actividades sedentarias. En respuesta, sectores que tradicionalmente no han colaborado, como el diseño, la planificación y la salud pública , hoy día se han unido.

Pero… ¿que más podemos hacer? 

Esta es justamente la respuesta que desde am | bien | tes , queremos ayudarte a conseguir. 

Conscientes de la importancia que tiene el movimiento para nuestra salud y bienestar, ya que forma parte nuestro objetivo principal y es uno de los elementos claves de nuestro ADN. Concebimos la actividad física no como un agregado al programa funcional sino como una determinante para cada uno de nuestros proyectos.

Sabemos que no siempre los espacios que disponemos presentan las condiciones ideales y por eso queremos trabajar junto a ti, algunos pequeños cambios que potenciaran las posibilidades del entorno que te rodea y dinamizarán tu estilo de vida, hasta transformar los en ambientes que te rodean, en espacios generadores de bienestar.

Hoy queremos brindarte algunas pequeñas ideas de gran impacto. Ideas que podrán ayudarte a sumar espacios de bienestar, restando excedentes en casa. 

Abrir un espacio en tu sala, bien sea redistribuyendo tu mobiliario o deshaciéndote de esa vieja butaca que no utilizas. Repensar tu estudio u oficina en casa como un espacio dual; que te permita realizar algunos entrenamientos, una sesión de yoga o 30 minutos de entrenamiento funcional. O quizás con algunas pequeñas modificaciones en tu cocina y area de comer para que puedas mejorar tus hábitos y comiences con más energía y entusiasmo tu día a día.

Cada uno de estas pequeñas variaciones tienen una impresionante capacidad para impulsar tu bienestar brindándote una serie de beneficios en tu calidad de vida, que comenzarás a disfrutar desde el día uno; sin que te cueste casi nada.

Pero… ¿no estas segur@ de como lograrlo? Necesitas ayuda en el proceso.

En am | bien | tes estamos complacidos de poder orientarte,  para que puedas conseguirlo, de la manera más eficiente. Queremos apoyarte a mejorar tu salud y tu calidad de vida.

En am | bien | tes queremos que te muevas hacia tu mayor bienestar

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