A razón, del importante tiempo que pasamos los seres humanos en espacios interiores, una iluminación natural insuficiente o un diseño de iluminación inadecuado; pueden conducir a múltiples dificultades en la regulación del ciclo circadiano, a problemas de salud ocular, y a una importante perdida de confort; en nuestros espacios de: vivienda, trabajo, ocio y descanso.

Los seres humanos somos muy sensibles a la luz, no solo en lo referido a la visión de nuestro entorno; también en el funcionamiento de nuestro organismo. 

Para mantener ritmos circadianos óptimos y adecuadamente sincronizados; el cuerpo requiere períodos de luz y oscuridad. En condiciones regulares, la exposición a la luz a última hora de la noche ó temprano en la mañana; inducirá a que nuestros ritmos orgánicos inicien su actividad regular (cambiando de fase), mientras que la exposición al final de la tarde / temprano a la noche, hará que se relaje nuestro organismo y por ende su actividad natural. Es por ello que los cambios de inicio y relajación de las fases del ritmo circadiano pueden afectar los ciclos de sueño-vigilia y alterar el ritmo regular del funcionamiento de tu organismo.

Cuando además estos problemas, muchas veces originados en una iluminación natural insuficiente o un diseño de iluminación inadecuado; se combinan con una exposición a tipos de luz y en magnitudes inadecuadas; su impacto puede ser aún mayor. 

La exposición reducida a la luz diurna se ha relacionado con el inicio de la depresión y el deterioro de la función cognitiva en los seres humanos. Los estudios muestran fuertes vínculos entre mejores vistas, luz más brillante y un mayor y mejor rendimiento en entornos de oficina.

Es por esta razón que, maximizar la exposición a luz natural en nuestros espacios interiores y diseñar adecuadamente la iluminación de las zonas menos favorecidas, en función de las determinantes y necesidades únicas de cada espacio y de sus habitantes; requiere una atención especial al momento de transformar el entorno que te rodea.

Se ha comprobado los efectos que tiene la exposición a la luz en el estado de ánimo y como, de la forma adecuada puede reducir los síntomas de depresión en las personas. Es bien sabido como la exposición a la luz también se ha relacionado directamente, con la salud y puede afectar la forma en la que nos recuperamos y curamos, de allí su importancia vital en los espacios sanitarios.  Del mismo modo, se ha comprobado como las habitaciones, con grandes ventanales orientadas al sol reducen el tiempo de recuperación para los pacientes que sufren de depresión severa y aquellos que se recuperan después de un ataque cardíaco, en comparación con pacientes afectados de manera similar en habitaciones con ventanas que dan a otras construcciones u obstáculos. 

Con todo lo antes expuesto, es natural concluir la importancia fundamental que tiene la luz en nuestros espacios, su optimización y correcto manejo son las claves hacia un mayor bienestar. Asesórate con nosotros y diseña a través de tu entorno el bienestar que deseas.

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